La construcción del Circuito de Monza fue una decisión tomada por el Automobile Club de Milán en enero de 1922 con el objetivo de celebrar el vigésimo quinto aniversario del nacimiento de la Asociación, creada en marzo de 1897. La primera piedra la colocaron Vincenzo Lancia y Felice Nazzaro a finales de febrero de 1922, pero unos días después se presentaron las primeras dudas de carácter ecológico y una intervención de un miembro de la fiscalía ordenó la suspensión de las obras. En el complicado desarrollo de las polémicas prevaleció la tesis de la necesidad perentoria de un circuito, aunque de menor tamaño que el proyecto original, y a finales de abril llegó el beneplácito de las autoridades. Las obras empezaron el 15 de mayo con el compromiso de que finalizaran antes del 15 de agosto: se destinaron 3.500 obreros, más de 200 camiones y un tren Decauville de 5 kilómetros con 2 locomotoras y 80 vagones. El circuito se construyó en un tiempo record de ciento diez días, y la pista la recorrieron en toda su longitud por primera vez el 28 de julio Pietro Bordino y Felice Nazzaro a bordo de un Fiat 570.